Dualidad y Polaridades
- Anna Marín Cos
- 11 may 2025
- 5 Min. de lectura
Actualizado: 27 abr

Si bien el concepto de dualidad es más común en el ámbito de la antropología, en el campo terapéutico se utiliza el término polaridad con mayor frecuencia.
En antropología, la dualidad funciona como un principio estructurante presente en muchas cosmovisiones. Se manifiesta en pares simbólicos -como masculino/femenino, cielo/tierra, vida/muerte- que no se conciben en términos de oposición conflictiva, sino como complementos necesarios dentro de un orden integral del mundo. Estas dualidades organizarían el pensamiento, los mitos, los rituales y las estructuras sociales.
Por otro lado, en contextos terapéuticos, el término polaridad se emplea para explorar las tensiones internas que habitan en la psique humana. Se habla, por ejemplo, de polaridades como control/libertad, dependencia/autonomía o amor/miedo. Aquí, el trabajo consiste en reconocer, integrar y equilibrar estos extremos, buscando una mayor conciencia y bienestar personal. En enfoques como la terapia Gestalt, las polaridades se consideran aspectos opuestos de una misma experiencia que necesitan ser integrados para lograr una plenitud.
Mientras que la dualidad en antropología describe estructuras culturales y simbólicas del mundo, las polaridades en el ámbito terapéutico se refieren a dinámicas internas del individuo. Aunque ambos conceptos comparten la idea de contraposición, se diferencian en su enfoque y en el modo en que se relacionan con la experiencia humana.
La dualidad desde la antropología
Según Claude Lévi-Strauss, la dualidad es un principio fundamental en las culturas humanas, ya que el pensamiento tiende a organizar la realidad a partir de oposiciones binarias. Según él, las sociedades estructuran sus mitos, rituales y cosmovisiones a través de pares opuestos como naturaleza/cultura, crudo/cocido, vida/muerte...
“El pensamiento humano tiende a organizar la experiencia en términos de oposiciones binarias; esta estructura dual es universal y fundamental para la manera en que comprendemos el mundo.”
Lévi-Strauss
Para Lévi-Strauss, estas oposiciones binarias no son simplemente opuestos en conflicto, sino estructuras mentales universales que ayudan a los seres humanos a comprender y ordenar el mundo. La dualidad, entonces, es un mecanismo básico del pensamiento humano que busca resolver contradicciones aparentes mediante la organización simbólica.
Mary Douglas abordó la dualidad desde la perspectiva de cómo las sociedades crean y mantienen el orden social a través de sistemas de clasificación. Para ella, las culturas organizan el mundo mediante oposiciones binarias, como puro/impuro, orden/desorden, limpio/sucio, que funcionan para establecer límites claros y proteger la integridad social.
“Las distinciones entre lo puro y lo impuro reflejan y sostienen las clasificaciones sociales. La contaminación no es simplemente una cuestión física, sino un símbolo que indica la ruptura de las reglas sociales y morales.” Mary Douglas
En su obra, Pureza y peligro, Douglas explica que estas dualidades no solo son categorías simbólicas, sino que cumplen una función social: definen lo que está permitido o prohibido, lo que es aceptable o tabú, y así contribuyen a la cohesión y estabilidad del grupo. Sería, por tanto, un mecanismo cultural para ordenar la experiencia y preservar la estructura social, mostrando cómo las oposiciones simbólicas reflejan y sostienen normas y valores comunitarios.
Ejemplo etnográfico
En la antropología, la dualidad se encuentra presente en diversas culturas y tradiciones. Muchas sociedades han comprendido el mundo como una serie de fuerzas opuestas que se equilibran y se complementan. Un ejemplo lo encontramos en las culturas como los aztecas, que dividían el universo en opuestos: día y noche, vida y muerte, masculino y femenino, como una relación de complementariedad. En su cosmovisión, el mundo estaba sostenido por la constante lucha y cooperación de estos opuestos. La dualidad cósmica era vista como esencial para el equilibrio del universo, un principio fundamental para la supervivencia y el orden. La luz necesitaba de la oscuridad, la vida de la muerte, para que el ciclo de la creación y destrucción se mantuviera en movimiento. Este pensamiento refleja la dualidad como una parte natural e intrínseca del ser humano y del cosmos.
La polaridad en la terapia
Fritz Perls, creador de la terapia Gestalt, fue uno de los primeros en destacar la importancia de las polaridades internas en la experiencia humana. Según Perls, dentro de cada persona existen fuerzas opuestas, como el control y la libertad o la dependencia y la autonomía, que generan tensión y conflicto. El objetivo terapéutico es reconocer estas polaridades, aceptarlas y encontrar formas de integrarlas para alcanzar una mayor conciencia y un equilibrio emocional.
“En cada individuo existe una tensión polar entre dos tendencias contradictorias, y el proceso de crecimiento implica llevar estas tensiones a un equilibrio creativo.” Fritz Perls
Virginia Satir, pionera en la terapia familiar sistémica, también trabajó con la idea de polaridades, especialmente en las dinámicas familiares y las relaciones interpersonales. Para Satir, las tensiones entre la necesidad de autonomía y el deseo de conexión son fundamentales para entender el comportamiento humano. Su enfoque busca promover la armonía entre estas fuerzas opuestas, fortaleciendo la comunicación y la cohesión familiar.
“El crecimiento es el proceso de equilibrar e integrar nuestras necesidades y deseos conflictivos, aprendiendo a aceptar y expresar todas las partes de nosotros mismos.” Virginia Satir
Ejemplo terapéutico
Imagina a una persona que en su vida enfrenta una fuerte tensión interna entre deseo de control y necesidad de soltar. Por un lado, quiere planificar todo y tenerlo todo bajo control para sentirse segura; por otro, siente que necesita liberarse, confiar y dejar fluir las cosas, pero le da miedo perder el control.
En terapia, puede explorar ambas polaridades sin juzgarlas ni rechazar ninguna. Se trabaja para que la persona reconozca que tanto el control como la fluidez son partes válidas y necesarias de su experiencia. Y encontrar un equilibrio donde pueda fluctuar de un polo al otro para vivir con menos tensión interna y con mayor flexibilidad. Se busca integrar los opuestos.
En la psicoterapia jungiana, por ejemplo, Carl Jung habla de la importancia de integrar los aspectos inconscientes y conscientes de la personalidad.
“La sombra es una parte del inconsciente que consiste en las características reprimidas que no queremos reconocer. Solo al integrar nuestra sombra podemos llegar a la totalidad.” Jung
Para Jung, la sombra -aspectos reprimidos o negados de unx mismx- es una parte esencial del proceso de individuación. Reconocer y aceptar nuestra sombra no significa eliminarla, sino integrarla, porque al hacerlo, llegamos a un entendimiento más profundo de nuestra identidad.
El camino del medio
La dualidad y la polaridad está en el centro de la experiencia humana, tanto en el ámbito cultural como en el proceso terapéutico. Ya sea en las cosmovisiones indígenas o en las teorías psicológicas, la tensión entre los opuestos no solo sirve para situarnos, sino que nos invita a explorar la complejidad inherente a nuestra existencia. En la práctica terapéutica, aceptar la dualidad nos permite integrar aspectos fragmentados de nuestro ser: lo que amamos y lo que rechazamos. La dualidad nos reta a vivir en el espacio intermedio, en el lugar de la incertidumbre y que posibilita la transformación.


Comentarios