El campo
- Anna Marín Cos
- 10 feb 2025
- 7 Min. de lectura
Actualizado: 27 abr

Tras escuchar, en el ámbito terapéutico, una expresión que incluía el concepto “campo” -refiriéndose a algo intangible que parecía estar presente-, me pregunté a qué se hacía referencia concretamente. Entonces, me vino a la mente que en antropología también se utiliza el término “hacer trabajo de campo”, y quise explorar, con curiosidad, la conexión entre ambas nociones.
La palabra campo proviene del latín campus, que originalmente hacía referencia a una llanura o terreno plano. En un principio, este término se utilizaba para describir lugares donde se recogían frutos, pero parece ser que, cuando un terreno era cultivado o cultivable ya no se hacía uso de este término.
Lo "cultivable" tiene relación con "cultura". Ambas provienen del latín "colere" -una tiene relación con cultivar la tierra para transformarla en alimento y la otra, tiene que ver con cultivar la mente o el espíritu para transformar al ser humano en sujeto social, ético y simbólico-. Si bien en su origen, el término colere podía significar "trabajo de la tierra”, haciendo alusión a la agricultura, una actividad humana; metafóricamente, “cultura” implicaría el cultivo del conocimiento o del espíritu humano. Ambas implican transformación, cuidado, esfuerzo, tiempo...
Más adelante, volveré a retomar el vínculo entre campus (campo) y colere (cultura), pero lo que me interesa exponer a continuación es cómo des del terreno de la "cultura" también se han creado "campos" de significado en diferentes áreas de conocimiento. Si bien sus connotaciones se han ido expandiendo, adoptando sentidos más abstractos (y que van más allá de un espacio físico), también encontramos características comunes en su fondo.
Solo nombrar que, dentro de las ciencias naturales, la física estudia diferentes tipos de campos. El campo gravitacional explica cómo la gravedad atrae objetos a distancia, como la fuerza que la Tierra ejerce sobre ellos. El campo electromagnético se refiere a los campos creados por cargas eléctricas en movimiento, como los que producen los imanes o las ondas de radio. Y existen otros tipos de campos de fuerzas que explicarían interacciones similares en la naturaleza.
En el contexto terapéutico, el campo se entiende como un entorno dinámico, interrelacional y holístico, que abarca todos los elementos que influyen en la experiencia compartida entre terapeuta y cliente en un momento dado. El campo no existe de forma aislada, sino que es relacional y se co-construye continuamente en la interacción; es holístico -se considera el todo más importante que las partes aisladas-, es dinámico -está en constante transformación-, y es co-determinado, -la presencia terapéutica influye en lo que emerge durante la sesión-. Desde una perspectiva fenomenológica, lo que importa no es solo lo que ocurre, sino cómo se percibe y se vive la experiencia.
Uno de los ámbitos donde el concepto de campo ha cobrado especial relevancia es en la terapia gestalt, donde es comprendido como un espacio relacional y dinámico, y se construye en el aquí y ahora de la experiencia terapéutica. Es un espacio vivo que refleja lo que sucede entre terapeuta y paciente, y permite que emerjan, se exploren y transformen las experiencias del momento presente.
"El campo es la totalidad de las influencias, las relaciones y los factores que afectan a la persona, incluyendo el contexto social, el ambiente físico y las interacciones que tienen lugar en el proceso terapéutico". Fritz Perls
En el ámbito del trauma, el concepto de campo adquiere una dimensión profunda y compleja. El trauma no solo impacta la mente, sino también el cuerpo y las relaciones del individuo.
"El trauma no es solo una experiencia individual, sino una experiencia que se vive en el cuerpo y en el campo relacional, que se expresa a través de las respuestas del cuerpo y del comportamiento en relación con los demás". Bessel van der Kolk
En el ámbito transpersonal, el concepto de campo adquiere una dimensión aún más amplia, integrando aspectos no solo psicológicos y relacionales, sino también espirituales y trascendentales.
"El campo transpersonal es una interconexión de todas las dimensiones de la experiencia humana, desde lo personal hasta lo cósmico. En este espacio, las fronteras entre el ego y el mundo exterior se desvanecen, permitiendo el acceso a una conciencia no fragmentada.” Ken Wilber
En este contexto, el campo no es solo un espacio físico o emocional, sino un espacio energético y consciente.
"El campo holotrópico es un espacio de conciencia expandida, donde las barreras entre el yo y el otro se disuelven, permitiendo una experiencia directa de la totalidad de la existencia y de la interconexión con el cosmos…". Stanislav Grof
En este sentido, el campo transpersonal incluye aspectos sutiles, como las memorias transgeneracionales, los arquetipos, y las presencias espirituales. Es un campo de experiencia no ordinaria, donde se puede acceder a dimensiones más profundas de la psique y del universo.
"Este campo no se limita al plano físico o emocional, sino que también incluye lo intuitivo, simbólico y arquetípico, así como memorias transgeneracionales, campos morfogenéticos, estados ampliados de conciencia y presencias espirituales. Se trata de un espacio dinámico, interrelacionado y participativo, donde lo visible y lo invisible coexisten.” Rupert Sheldrake
La conciencia es la base de este campo: no solo está presente, sino que puede "responder" y revelarse a través de símbolos, sueños, sincronías o intuiciones.
Si nos vamos a las ciencias sociales, en la sociología y con la influencia de Bourdieu, vemos que el campo es un sistema estructurado de relaciones sociales. Cada campo (económico, artístico, religioso, etc.) tiene sus propias reglas, poderes, símbolos y luchas. No se refiere a un lugar físico, sino a un espacio simbólico de fuerzas sociales.
"Un campo es un espacio social estructurado donde actores (personas o instituciones) luchan por posiciones y poder, siguiendo reglas propias y con distintos tipos de capital (económico, cultural, simbólico, etc.). Es relacional: no se entiende por sí solo, sino en relación con otros campos y con las posiciones dentro de él." Bourdieu
En la antropología, el "campo" se refiere no solo a un lugar físico, sino a un espacio social y cultural donde se realizan investigaciones etnográficas, un entramado de relaciones sociales dentro de prácticas culturales. El campo es también el entorno en el que interactúa el/la antropólogx con las personas que estudian, compartiendo sus vidas y participando en sus prácticas para comprender su cultura, valores y relaciones sociales. Es por lo tanto, relacional: el campo no existe sin el/la antropólogo/a que lo habita, lo observa y lo interpreta.
"El campo no es un lugar donde el antropólogo simplemente observa desde fuera; debe vivir entre las personas que estudia, participando en sus actividades cotidianas, comprendiendo sus costumbres, y convirtiéndose en parte de su mundo." Malinowski
En este sentido, el campo no es solo un espacio de observación, sino un espacio de inmersión, participación y construcción de conocimiento. Es un espacio vivo y en transformación, donde el conocimiento surge del encuentro, la experiencia compartida y la reflexividad de quien investiga frente a las realidades que observa y habita.
"El campo es el lugar donde el antropólogo se sumerge en las prácticas y significados culturales, no solo como observador, sino como participante que debe entender el mundo de los otros desde dentro." Clifford Geertz
Es dinámico: cambia con el tiempo, con las interacciones, y con la propia presencia del/de la investigador/a. Puede darse en cualquier lugar. En este contexto, el campo se convierte en un espacio de relaciones que transforma tanto al investigador como a la comunidad que estudia.
"El campo es el escenario donde las relaciones humanas, los valores culturales y las creencias se entrelazan, y donde el antropólogo debe ser un observador atento, un participante activo y un intérprete reflexivo" Margaret Mead
En antropología, también encontramos el concepto de campo simbólico, no como un conjunto de símbolos aislados, sino un espacio dinámico de significación, en el que los símbolos se interrelacionan y cobran sentido a través del contexto ritual, social y experiencial.
"El campo es un sistema de símbolos interconectados que actúan en un determinado contexto (por ejemplo, un ritual, un conflicto, un rito de paso). Este campo media entre estructuras sociales y las experiencias individuales y colectivas. Es una herramienta para explorar tensiones, redefinir identidades y procesar cambios sociales o personales. Tiene potencial transformador: permite que los participantes resignifiquen su posición en la sociedad o su identidad." Turner
Un ejemplo etnográfico podría ser que, en quechua y aymara, el concepto más cercano a "campo" no se reduce a un lugar. Se habla de Pacha, que es una palabra que significa tiempo, espacio y realidad al mismo tiempo. Campo, en este contexto no se "observa", sino que se habita, se honra, se escucha y se conversa con él. Pacha es tiempo-espacio consciente. Al considerarse el tiempo como no lineal, es pasado, presente y futuro coexistiendo en un mismo tejido. Por lo que los ancestros están presentes, y se puede dialogar con ellos. Es la tierra, sí, pero también es el cosmos, el cuerpo, la historia, la energía y la relación entre todos los seres. En esta cosmovisión todo está vivo: el campo es una red relacional. Las montañas apus, los ríos, las estrellas, los animales, los antepasados: todo tiene conciencia y agencia. El ser humano no está "por encima" del campo o del entorno. Es uno más dentro de una red sagrada de reciprocidad. Esta visión se expresa en el principio del Ayni, un concepto clave en culturas andinas, que es el intercambio recíproco donde "si recibo de la tierra, debo devolver". El campo también es una experiencia espiritual. Las ceremonias, como pagos a la Pachamama, no son solo rituales simbólicos, sino que son actos de comunicación con las fuerzas vivas del campo. En prácticas como la medicina andina o la sabiduría de los yatiris -sabios aymaras-, se trabaja con el campo energético o anímico de una persona dentro de su contexto comunitario.
"Pacha: espacio [materia] y tiempo [espíritu],” plantea un origen espacio-temporal y relativo de todas las cosas. Un escenario, en el que la forma/idea [materia-espíritu], aquella justa vinculación entre lo material e inmaterial en el (espacio-tiempo) Pacha, es la que confiere existencia a las ideas." Arriagada Peters
El campo como espacio relacional de transformación...
Volviendo a la etimología, si hacemos una analogía en la que el cultivo afecta al campo, me pregunto cómo la cultura -entendida como el cultivo del espíritu humano-, afecta al campo -entendido desde las concepciones simbólicas- y qué ocurre con este entramado. Me pregunto también cuánto nos afecta el campo y hasta qué punto nos podemos imaginar separados de él, siendo que formamos parte.
A lo largo de las diferentes disciplinas, el concepto de campo nos invita a entender que no existimos en un vacío, sino en un espacio interrelacionado y dinámico. El campo es un lugar donde un todo se entrelaza y se transforma. Por lo que, el campo no es solo un espacio físico o conceptual, sino un entorno vivo y en constante cambio que refleja la conexión entre todos los aspectos de nuestra existencia: lo personal, lo colectivo, lo emocional, lo espiritual, lo social... Al reconocerlo, nos abrimos a una mayor comprensión de nuestra identidad, nuestras relaciones y nuestro lugar en el mundo. Este enfoque nos invita a habitar el campo con una actitud de apertura, respeto y conciencia, reconociendo que, al igual que los campos agrícolas son espacios que producen vida, el campo también está en transformación.


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